¡REEMPLAZA TU TUBO DE PASTA DE DIENTES CON BLANCODENT!
Seguridad y Efectos de la Sacarina
Descubre qué sabemos realmente sobre la sacarina, analizando su seguridad, efectos sobre el microbioma y la insulina, y la cantidad presente en Blancodent. Infórmate sobre este edulcorante y su impacto en la salud.
CIENCIA
Luigi Cellini
10/8/20266 min leer


¿Prefieres leer este artículo en inglés?
Lee la versión en inglés →
SACARINA: QUÉ DICE REALMENTE LA CIENCIA
BlancoDent contiene sacarina en una concentración del 0,07%.
Es una cantidad muy pequeña y su función dentro de la fórmula es sencilla: mejorar el sabor.
Pero la sacarina lleva décadas rodeada de preguntas. Algunas proceden de estudios antiguos que posteriormente fueron reinterpretados; otras son mucho más recientes y se refieren a cuestiones como el microbioma, la respuesta glucémica o la posible respuesta de la insulina al sabor dulce.
Por eso preferimos no limitarnos a decir que “es segura”.
Veamos qué sabemos realmente.
¿CUÁNTA SACARINA CONTIENE BLANCODENT?
Una bolsa de BlancoDent contiene 50 g de producto.
Con una concentración del 0,07%, eso corresponde aproximadamente a:
35 mg de sacarina en toda la bolsa.
Si una bolsa permite alrededor de 250 cepillados, la cantidad presente en cada uso es aproximadamente:
0,14 mg por cepillado.
Y existe además una diferencia importante respecto al consumo de un alimento o una bebida: BlancoDent se utiliza durante el cepillado y posteriormente se expulsa.
Esto debe tenerse en cuenta al interpretar estudios en los que la sacarina se ingiere diariamente y en cantidades muy superiores.
¿ES SEGURA LA SACARINA?
La sacarina es uno de los edulcorantes más antiguos y estudiados.
Durante décadas existió preocupación por una posible relación con el cáncer, principalmente a raíz de estudios realizados en animales que observaron tumores de vejiga en ratas macho.
Hoy sabemos mucho más.
En 2024, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) volvió a evaluar la sacarina y sus sales revisando la evidencia científica disponible.
La EFSA concluyó que los tumores observados históricamente en las ratas se producían mediante un mecanismo específico de estos animales y no relevante para los seres humanos.
También concluyó que la sacarina no provoca daños en el ADN y que es improbable que su consumo esté asociado con un mayor riesgo de cáncer en humanos.
Como resultado de esta reevaluación, la EFSA aumentó la ingesta diaria admisible de 5 a 9 mg por kilogramo de peso corporal al día.
Para una persona de 70 kg, esto equivale a una ingesta diaria admisible de 630 mg al día durante toda la vida.
Esta cifra sirve para evaluar la seguridad de la exposición alimentaria. No significa, sin embargo, que cualquier posible efecto biológico de la sacarina desaparezca por debajo de ese nivel.
Y aquí comienza la parte más interesante.
¿LA SACARINA ES REALMENTE INERTE?
Durante mucho tiempo los edulcorantes no nutritivos se consideraron sustancias prácticamente inertes desde el punto de vista metabólico.
La investigación reciente ha hecho que esta idea sea más matizada.
Un ensayo controlado publicado en Cell en 2022 estudió a 120 adultos sanos expuestos durante dos semanas a distintos edulcorantes no nutritivos, entre ellos la sacarina.
Los investigadores observaron que cada edulcorante producía cambios diferentes en el microbioma intestinal y oral. En el grupo que recibió sacarina también se observaron modificaciones de la respuesta glucémica.
Sin embargo, otros estudios han obtenido resultados diferentes.
En otro ensayo controlado, participantes sanos recibieron sacarina durante dos semanas hasta alcanzar la ingesta diaria máxima considerada admisible en aquel momento.
Los investigadores no observaron cambios significativos en la composición o diversidad del microbioma intestinal ni un deterioro de la tolerancia a la glucosa.
Los resultados aparentemente contradictorios nos recuerdan algo importante:
la respuesta a los edulcorantes puede depender de la dosis, la duración de la exposición y posiblemente del microbioma de cada persona.
Por tanto, la evidencia disponible no permite afirmar simplemente que:
“la sacarina destruye el microbioma”.
Pero tampoco parece correcto asumir que todos sus efectos biológicos sean necesariamente inexistentes.
¿Y QUÉ OCURRE EN LA BOCA?
Esta pregunta es especialmente relevante para un dentífrico.
La sacarina no es azúcar y las bacterias cariogénicas no la utilizan de la misma manera que utilizan la sacarosa.
Además, diversos experimentos in vitro han observado que la sacarina puede influir sobre el crecimiento y el metabolismo de determinadas bacterias orales.
Ya en estudios realizados en los años 80 se observaron efectos inhibidores sobre diferentes microorganismos orales dependiendo de la concentración.
Investigaciones posteriores sobre biofilms han encontrado también diferencias importantes entre los efectos del azúcar y los de los edulcorantes no nutritivos.
Esto significa que la sacarina puede interactuar con microorganismos de la boca.
Pero una interacción no significa necesariamente un efecto perjudicial.
El microbioma oral es un ecosistema complejo compuesto por numerosas especies que interactúan entre ellas. Reducir toda esta cuestión a “bacterias buenas” y “bacterias malas” sería una simplificación excesiva.
La pregunta realmente interesante sería otra:
¿una concentración del 0,07%, utilizada durante un breve cepillado y posteriormente expulsada, produce algún cambio relevante en el equilibrio del microbioma oral?
Actualmente no conocemos estudios realizados específicamente con BlancoDent que permitan responder a esta pregunta.
¿PUEDE EL SABOR DULCE ESTIMULAR LA INSULINA SIN TRAGAR LA SACARINA?
Esta es probablemente una de las preguntas menos conocidas y más interesantes.
Nuestro organismo puede comenzar a responder a los alimentos incluso antes de que los nutrientes lleguen al intestino.
Es lo que se conoce como fase cefálica de la respuesta digestiva.
En un ensayo controlado publicado en 2008, voluntarios sanos mantuvieron diferentes soluciones en la boca durante 45 segundos y posteriormente las expulsaron, sin tragarlas.
Los investigadores observaron un aumento significativo de la concentración plasmática de insulina después de la exposición oral tanto a sacarosa como a sacarina.
Los autores interpretaron el resultado como evidencia de una posible respuesta cefálica de la insulina provocada por el sabor dulce.
Es un estudio especialmente interesante en nuestro caso porque la sacarina no necesitó ser ingerida para producir la señal observada.
Sin embargo, esto no significa que utilizar BlancoDent provoque una alteración metabólica.
Otros experimentos sobre sacarina y receptores del sabor dulce no han encontrado cambios significativos en las respuestas de glucosa, insulina u otras hormonas en determinadas condiciones experimentales.
La existencia, magnitud y relevancia fisiológica de esta respuesta continúa siendo objeto de investigación.
Y existe además una diferencia fundamental:
los estudios experimentales no se realizaron con aproximadamente 0,14 mg de sacarina contenidos en una pequeña cantidad de dentífrico.
Por tanto, trasladar directamente sus resultados al uso de BlancoDent no estaría científicamente justificado.
DOS PREGUNTAS DIFERENTES
Al hablar de sacarina conviene separar dos cuestiones que a menudo se mezclan.
¿Es segura en las cantidades autorizadas?
La evidencia toxicológica disponible y la reevaluación realizada por la EFSA en 2024 indican que sí.
¿Significa eso que no puede producir ninguna interacción biológica?
No necesariamente.
La investigación sobre microbioma, receptores del sabor dulce y respuestas metabólicas continúa evolucionando.
Seguridad toxicológica y ausencia absoluta de efectos biológicos no son exactamente la misma pregunta.
Effect of saccharin on growth and acid production of glucose-grown pathogenic and oral bacteria
Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance
EFSA nel 2024 >> l'IDA a 9 mg/kg/die
ENTONCES, ¿POR QUÉ BLANCODENT CONTIENE SACARINA?
Por una razón muy sencilla:
mejorar el sabor.
Su concentración es del 0,07%, lo que representa aproximadamente 0,14 mg presentes en la cantidad utilizada en un cepillado medio, tomando como referencia unos 250 usos por bolsa.
A las concentraciones utilizadas en BlancoDent, no disponemos actualmente de evidencia que demuestre un efecto perjudicial sobre el microbioma oral o sobre el metabolismo.
Tampoco queremos convertir esa ausencia de evidencia en una afirmación absoluta que la ciencia no ha demostrado específicamente para nuestra fórmula.
Por eso nuestra posición es sencilla:
indicar cuánto contiene, explicar por qué está presente y mostrar qué dice realmente la evidencia disponible.
Sin alarmismo.
Y sin pedir a la ciencia que diga más de lo que realmente sabe.
FUENTES PRINCIPALES
EFSA (2024). Reevaluación de la sacarina y sus sales de sodio, potasio y calcio (E 954). Nueva ingesta diaria admisible: 9 mg/kg de peso corporal al día.
Suez J. et al. (2022). Personalized microbiome-driven effects of non-nutritive sweeteners on human glucose tolerance. Cell, 185, 3307–3328.
Serrano J. et al. (2021). High-dose saccharin supplementation does not induce gut microbiota changes or glucose intolerance in healthy humans and mice.
Just T. et al. (2008). Cephalic phase insulin release in healthy humans after taste stimulation? Appetite, 51, 622–627.
Linke H.A., Doyle G.A. (1985). Effect of saccharin on growth and acid production of glucose-grown pathogenic and oral bacteria.
La investigación científica sobre los edulcorantes y el microbioma continúa evolucionando. Esta página se actualizará cuando nueva evidencia relevante permita precisar mejor estas cuestiones.
Una sonrisa más natural para un mundo más limpio.
Información


Enlaces útiles
Contacto
