Función de la Mucosa Oral y su Permeabilidad

Descubre cómo funciona la mucosa oral, su permeabilidad y barrera protectora. Aprende sobre su interacción con tensioactivos, partículas y otras sustancias para entender su importancia en la salud bucal.

CIENCIA

Luigi Cellini

9/27/20269 min leer

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Cuando pensamos en lavarnos los dientes, pensamos principalmente en los dientes.

Pero el dentífrico no entra en contacto únicamente con ellos.

Durante el cepillado, sus componentes se distribuyen por la lengua, las encías, las mejillas y otras superficies blandas de la boca.

Y esas superficies no son inertes.

Están formadas por tejidos vivos que participan en la protección del organismo y que, al mismo tiempo, pueden permitir el paso de determinadas sustancias.

Por eso, antes de preguntarnos qué efecto puede tener un ingrediente concreto, hay una pregunta más básica:

¿qué ocurre cuando una sustancia entra en contacto con la mucosa oral?

¿QUÉ ES LA MUCOSA ORAL?

La mucosa oral es el tejido que recubre gran parte del interior de nuestra boca.

No es una superficie uniforme.

Algunas regiones, como la encía y el paladar duro, están queratinizadas y presentan una barrera relativamente poco permeable.

Otras zonas no queratinizadas, como la mucosa de las mejillas, son más permeables.

La literatura científica lleva décadas describiendo estas diferencias.

Una revisión clásica sobre la permeabilidad de la mucosa oral señala precisamente que no debe considerarse un tejido uniformemente permeable: las regiones queratinizadas se encuentran entre las menos permeables y las zonas de revestimiento no queratinizadas entre las más permeables.

Estudio científico: The permeability of oral mucosa [1]

Consultar el estudio en PubMed

Por tanto, hablar de “la boca” como si toda su superficie reaccionara de la misma manera sería una simplificación.

UNA BARRERA, PERO NO UNA PARED IMPERMEABLE

La función de barrera de la mucosa es esencial.

Pero una barrera biológica no significa una pared absolutamente impermeable.

De hecho, la mucosa bucal dispone de abundante irrigación sanguínea y posee características que permiten la absorción de determinadas moléculas. Precisamente por eso se estudia desde hace décadas como posible vía para administrar medicamentos tanto local como sistémicamente [12].

Esto introduce una distinción fundamental:

contactar con la mucosa, penetrar en el epitelio, atravesar completamente la mucosa y alcanzar la circulación sistémica no son la misma cosa.

Demostrar una de ellas no demuestra automáticamente las siguientes.

Esta distinción será importante a lo largo de toda esta página.

SOBRE LA MUCOSA HAY OTRA BARRERA: LA SALIVA

La protección no empieza solamente en las células del epitelio.

La saliva contiene mucinas y numerosas biomoléculas que forman recubrimientos sobre las superficies orales.

Las mucinas son grandes glicoproteínas que contribuyen a crear una capa protectora sobre los epitelios húmedos y desempeñan funciones importantes en la defensa frente al ambiente y los microorganismos [11].

Sobre la propia mucosa oral existe lo que se denomina película o pellicle mucosal.

Entre sus componentes se encuentran mucinas salivales y asociadas a las membranas celulares. Se considera que esta película participa, entre otras funciones, en la lubricación y conservación de la humedad de la superficie oral.

Revisión científica: The mucosal pellicle – An underestimated factor in oral physiology [2]

Consultar la revisión en PubMed

Esto cambia ligeramente nuestra forma de imaginar la boca:

la superficie oral no es simplemente un tejido que tenemos que limpiar. Es un ecosistema protegido por estructuras biológicas que el propio organismo produce.

¿PUEDE MODIFICARSE LA PERMEABILIDAD DE LA MUCOSA?

Sí.

Y sabemos que puede hacerse porque existe todo un campo de investigación farmacéutica dedicado precisamente a conseguirlo.

Uno de los problemas de administrar medicamentos a través de la mucosa bucal es que su función de barrera limita la penetración de muchas moléculas.

Para superar esa limitación se han estudiado sustancias denominadas permeation enhancers, potenciadores o promotores de la permeación [13].

Su objetivo es modificar temporalmente las propiedades de la barrera para facilitar el paso de determinadas sustancias.

Entre las diferentes clases de sustancias investigadas para aumentar la permeación bucal se encuentran:

tensioactivos, sales biliares, ácidos grasos, quelantes, ciclodextrinas y quitosano.

Revisión científica: Drug permeation enhancement via buccal route: possibilities and limitations [3]

Consultar la revisión en PubMed

Esto no significa que cualquier tensioactivo utilizado en cualquier concentración produzca automáticamente una absorción sistémica relevante.

Significa algo mucho más preciso:

la permeabilidad de la mucosa oral puede ser modificada químicamente, y los tensioactivos se encuentran entre las sustancias estudiadas por su capacidad para modificarla.

¿CÓMO SE PUEDE AUMENTAR ESA PERMEABILIDAD?

El mecanismo no es necesariamente único.

Una revisión dedicada específicamente a los potenciadores de penetración bucal describe distintos mecanismos posibles, entre ellos cambios en la partición de las sustancias hacia el epitelio, extracción de lípidos intercelulares, interacción con dominios proteicos del epitelio o aumento de la retención de una sustancia sobre la superficie mucosa.

Revisión científica: Buccal penetration enhancers — how do they really work? [4]

Consultar la revisión en PubMed

Pero aparece aquí un problema importante.

Si modificamos una barrera para facilitar el paso de una sustancia, debemos preguntarnos también qué efecto tiene esa modificación sobre el propio tejido.

La literatura farmacéutica reconoce precisamente este equilibrio: un potenciador de permeación útil debería aumentar la permeabilidad sin producir toxicidad ni daño permanente de la membrana. Irritación, daño de membrana y toxicidad constituyen limitaciones conocidas en el desarrollo de estas sustancias [14].

¿Y LOS TENSIOACTIVOS DE LOS DENTÍFRICOS?

Aquí la cuestión deja de ser puramente teórica.

El sodium lauryl sulfate (SLS) es un tensioactivo utilizado en productos de higiene oral y ha sido estudiado específicamente por sus efectos sobre la mucosa.

Un experimento realizado sobre mucosa oral humana estudió el efecto del SLS, solo y combinado con otros componentes, sobre las propiedades de barrera del tejido.

Tras 15 minutos de tratamiento con SLS, los investigadores observaron un aumento significativo de la permeabilidad al agua respecto al tejido de control.

Estudio científico: The effect of sodium lauryl sulphate, triclosan and zinc on the permeability of normal oral mucosa [5]

Consultar el estudio en PubMed

Esto tampoco demuestra que el cepillado cotidiano produzca una absorción sistémica peligrosa de los ingredientes de un dentífrico.

El estudio demuestra algo más limitado, pero relevante:

bajo las condiciones experimentales estudiadas, el SLS modificó una propiedad de barrera de la mucosa oral humana.

¿PUEDE AFECTAR TAMBIÉN A LA INTEGRIDAD DE LA SUPERFICIE?

Otros experimentos han estudiado la descamación de la mucosa.

En un pequeño estudio doble ciego cruzado, diez participantes utilizaron dentífricos con concentraciones de SLS comprendidas entre 0 y 1,5%.

El dentífrico sin SLS no produjo la reacción estudiada, mientras que el dentífrico con 1,5% de SLS provocó descamación en el 60% de los participantes bajo las condiciones experimentales utilizadas.

Estudio científico: Desquamative effect of sodium lauryl sulfate on oral mucosa [6]

Consultar el estudio en PubMed

Otro estudio doble ciego comparó dentífricos con SLS, cocoamidopropyl betaine (CAPB) y una pasta sin detergente.

Se observaron muchas más reacciones de descamación durante los periodos de utilización del SLS.

Pero los propios autores introdujeron una limitación especialmente importante: el modelo experimental utilizado no reproducía directamente el cepillado normal con dentífrico.

Estudio científico: Oral mucosal desquamation caused by two toothpaste detergents in an experimental model [7]

Consultar el estudio en PubMed

Esa limitación importa.

Una observación experimental no debe convertirse automáticamente en una afirmación sobre daño durante el uso cotidiano.

¿Y SI LA MUCOSA YA ESTÁ ALTERADA?

Esta pregunta merece especial atención.

Una revisión sobre medicamentos tópicos para enfermedades de la mucosa señala que la permeabilidad varía con el grosor y el grado de queratinización del epitelio [15].

También señala que cuando la barrera se pierde por ulceración o erosión, la difusión de medicamentos hacia el tejido puede ser más rápida que a través de una mucosa intacta.

Esto significa que no siempre podemos extrapolar los datos obtenidos sobre una mucosa sana e intacta a una mucosa lesionada.

Hay además investigación clínica específica sobre SLS en personas con estomatitis aftosa recurrente.

Un ensayo clínico aleatorizado con 90 participantes no encontró diferencias significativas en el número de úlceras o episodios entre los dentífricos estudiados, pero observó menor duración de las úlceras y menor dolor durante el periodo de utilización del dentífrico sin SLS.

Ensayo clínico: Effect of sodium lauryl sulfate on recurrent aphthous stomatitis [8]

Consultar el estudio en PubMed

Una revisión sistemática posterior ha examinado conjuntamente los ensayos disponibles sobre dentífricos con y sin SLS en personas con esta condición.

Consultar la revisión sistemática "Effect of sodium lauryl sulfate on recurrent aphthous stomatitis: A systematic review" en PubMed

Por tanto, tampoco sería correcto afirmar simplemente que “el SLS causa aftas” [9].

La evidencia disponible permite una afirmación mucho más prudente: existen efectos de los detergentes sobre la mucosa y resultados clínicos que justifican estudiar especialmente su utilización cuando la integridad de esa mucosa está comprometida.

¿QUÉ OCURRE CON LAS PARTÍCULAS Y NANOPARTÍCULAS?

Aquí debemos separar otra vez conceptos diferentes.

Una nanopartícula que entra en contacto con la mucosa no necesariamente la atraviesa.

Y una partícula que penetra parcialmente en un tejido no necesariamente alcanza la circulación sistémica.

Sin embargo, la posibilidad de utilizar nanopartículas para mejorar la administración bucal de medicamentos constituye actualmente un área activa de investigación. Se estudian sistemas diseñados precisamente para aumentar la retención, penetración o captación de sustancias a través de esta vía [16].

Existe además investigación experimental específica sobre la mucosa bucal como posible vía de captación de nanopartículas de dióxido de titanio. Los propios investigadores señalan que, cuando las nanopartículas entran en la cavidad oral a través de productos orales u otras fuentes, una de las preguntas es si interactúan con la mucosa o son simplemente deglutidas.

Estudio científico: The buccal mucosa as a route for TiO2 nanoparticle uptake [10]

Consultar el estudio en PubMed

Esto no permite generalizar el resultado a cualquier partícula ni a cualquier ingrediente de un dentífrico.

Tamaño, composición química, forma, superficie, agregación, concentración y tiempo de exposición pueden modificar radicalmente su comportamiento.

Por eso “contiene partículas pequeñas” y “esas partículas atraviesan la mucosa y llegan al organismo” son afirmaciones completamente diferentes.

EL TIEMPO DE CONTACTO TAMBIÉN IMPORTA

La exposición biológica no depende solamente de qué sustancia utilizamos.

Depende también de:

concentración × tiempo de contacto × frecuencia de exposición × características del tejido.

Y en la boca existe además un sistema dinámico.

La saliva fluye, las superficies se renuevan, el epitelio se descama y la lengua, la deglución y los movimientos de la boca eliminan materiales de la superficie [17].

De hecho, estos mecanismos constituyen precisamente uno de los obstáculos que intenta superar la tecnología farmacéutica cuando pretende mantener un medicamento sobre la mucosa el tiempo suficiente para que sea absorbido.

Por eso tampoco podemos equiparar un experimento de exposición prolongada con unos minutos de cepillado.

UNA PREGUNTA QUE CAMBIA LA PERSPECTIVA

Normalmente evaluamos un dentífrico preguntándonos:

¿limpia los dientes?

Pero la anatomía y la fisiología de la boca plantean otra pregunta.

Durante el cepillado no exponemos únicamente una superficie mineral.

Exponemos también una barrera viva, recubierta por saliva y mucinas, poblada por microorganismos y formada por tejidos con diferentes grados de permeabilidad [11].

Sabemos que esa permeabilidad puede modificarse.

Sabemos que determinadas sustancias se estudian precisamente para conseguirlo.

Y sabemos que algunos tensioactivos utilizados en productos de higiene oral han producido cambios de permeabilidad, irritación o descamación en determinadas condiciones experimentales.

Lo que no sabemos a partir de estos estudios es que el uso habitual de cualquier dentífrico convencional produzca necesariamente daño sistémico.

Confundir ambas afirmaciones sería ir más allá de la evidencia.

LO QUE SABEMOS Y LO QUE TODAVÍA NO SABEMOS

La evidencia disponible permite establecer varios puntos con bastante claridad.

La mucosa oral es una barrera biológica selectiva, no una superficie impermeable. Su permeabilidad varía según la región.

La superficie mucosa está protegida además por componentes salivales y mucinas que participan en su defensa y lubricación.

La ciencia farmacéutica demuestra que la permeabilidad oral puede modificarse deliberadamente y que existen sustancias —entre ellas determinados tensioactivos— estudiadas como potenciadores de permeación.

Y existen experimentos sobre SLS que han observado modificaciones de la permeabilidad y de la integridad superficial de la mucosa bajo determinadas condiciones.

Lo que estos datos no permiten afirmar es que todo ingrediente que contacte con la boca sea absorbido, que toda modificación de la barrera produzca un daño, o que los efectos experimentales observados equivalgan automáticamente a los producidos por el cepillado cotidiano.

Entre contacto, penetración, absorción y efecto sistémico existen varios pasos que deben demostrarse por separado.

Y quizá esa sea precisamente la cuestión más importante.

Cuando utilizamos un producto todos los días, ¿deberíamos preguntarnos solamente qué hace sobre nuestros dientes?
¿O también qué hace sobre la barrera viva que los rodea?
La Mucosa Oral y su Permeabilidad
La Mucosa Oral y su Permeabilidad

LA MUCOSA ORAL: UNA BARRERA VIVA